La insólita anécdota de Maradona en un restaurante de Madrid
Diego Maradona relató una divertida anécdota de su juventud, cuando con apenas 20 años, y en uno de sus primeros viajes a Europa, fue invitado a un elegante restaurante en Madrid por el piloto Carlos Sainz. El astro del fútbol confesó su inexperiencia ante un plato de langosta y un recipiente que confundió con un caldo.
El "Diez" describió que, acostumbrado a otras realidades, se encontró en un lugar "de lo más elegante" frente a una plaza madrileña. "Yo cagado de hambre nuevamente, obviamente", confesó Maradona, quien desconocía las costumbres de la alta cocina. Al momento de servir la langosta, el mozo colocó junto al plato una vasija de barro con agua y limón, destinada a que los comensales se lavaran las manos.
"Estaba tan famélico de hambre que la agarré como para decir, esto es un caldo, me lo entro", relató Maradona, sorprendiendo a los presentes al intentar beber el agua de la vasija. "¿Qué estás haciendo?", le preguntaron, a lo que él respondió: "No es un caldo para tomar una sopa". Le explicaron que era para lavarse las manos después de comer el marisco.
Maradona admitió su desconocimiento sobre la langosta y pidió al mozo que se la preparara. "Ahí me empezó a explicar", concluyó el futbolista, quien reconoció que la situación provocó las risas de todos los comensales, incluida la de su anfitrión, Carlos Sainz.
cómo sonó
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